Po­e­ta, glo­sis­ta y au­tor, Juan Car­los Jen­sen na­ció en Mbu­ru­cu­ya, Pro­vin­cia de Co­rrien­tes el 17 de ju­nio de 1946,en su ado­les­cen­cia co­mien­za a es­cri­bir sus pri­me­ros po­e­mas ,pos­te­rior­men­te co­mien­za una pro­lí­fi­ca co­la­bo­ra­ción au­to­ral con su com­pue­bla­no Eus­ta­quio “Pa­pi” Mi­ño dan­do vi­da a ce­le­bra­das obras que in­te­gra­rí­an el re­per­to­rio del con­jun­to de es­te úl­ti­mo, com­pi­ló sus po­e­mas en el li­bro “De ami­gos y vi­nos” y en el año 2011 edi­tó su pri­mer dis­co so­lis­ta ti­tu­la­do “Juan Car­los Jen­sen, su po­e­sía y su voz”.

Ha­blar de Juan Car­los Jen­sen sin nom­brar a Ti­to Mi­que­ri, me ha­ría po­co fe­liz, fue es­te quien me lo pre­sen­tó y me mos­tró sus her­mo­sos cos­ta­dos, lo he­re­de co­mo ami­go a Juan Car­los con la mis­ma ca­li­dad e in­ten­si­dad que a Ti­to des­pués de su par­ti­da. Ha­blar de sus po­e­mas úni­ca­men­te ,es co­mo mi­rar só­lo el fo­lla­je de un ár­bol sin con­tem­plar su tron­co y sus ra­í­ces, lo lin­do es su per­so­na, Juan Car­li­tos pa­ra los ami­gos, es un hu­ma­nis­ta ,es de los que en la llu­via com­par­te el pa­ra­gua y si no tie­ne com­par­te la llu­via, su úni­co sig­no de su­pe­rio­ri­da­des es la bon­dad, nin­gún día le re­sul­ta igual por dos mo­ti­vos, por­que pue­de per­ci­bir las co­sas bue­nas que sur­gen en su vi­da ese día y por­que se­gu­ra­men­te la jun­ta­da no es la mis­ma que la no­che an­te­rior.

Nos re­cuer­da el Qui­jo­te, la po­e­sía tal vez se re­al­za can­tan­do co­sas hu­mil­des y ahí es­ta el se­cre­to de sus ver­sos, lo ha­ce con sen­ci­llez y po­nien­do mu­cha al­ma. Es un si­ba­ri­ta,le gus­ta la bue­na co­mi­da, com­par­tir sus mo­men­tos y con el vi­no siem­bra po­e­sía en los co­ra­zo­nes,e­sa que es la unión de dos pa­la­bras que uno nun­ca su­pu­so que pu­die­ran jun­tar­se, y que for­man al­go así co­mo un mis­te­rio,Juan Car­los, con­jun­ción per­fec­ta de aven­tu­re­ro, va­le­ro­so y ga­lan­te.
POEMA A MIS AMIGOS

Cuando estoy con

mis amigos,

con ellos,

los queridos de mi alma,

se me hace

hermosa la noche.

Me lleno de paz y calma,

me quedo así

sin reproches.

Se me hace la luna llena,

florezco en la madrugada

y la garganta me pide,

con urgencia renovada,

un vino con guitarreada.

Y es que me gusta

juntarme

y con ustedes me hallo,

con la música que amamos,

la que estamos escuchando.

Pero sólo con Ustedes

mis amigos conversando.

Que puedo andar por el mundo

y llenarme de distancias,

andar tan lejos a veces

donde la visa no alcanza.

Pero los ojos que tengo,

para ver a mis amigos,

yo no los tengo en la cara

miran de los recuerdos

a través de la nostalgia.

Y miran aunque no vean

estos mis ojos del alma.

Que ya no estoy como antes,

que no vengo algunas veces,

que me andarán extrañando

igual que yo extraño a ustedes.

Pero en noches como estas

estoy pagado y con creces.

Que no se mueran los días

que ande venir todavía,

que no se apaguen las noches

las tardes, las madrugadas,

que sea siempre una alegría.

La amistad bien entendida

de vinos y musiqueadas.

Y que ustedes mi amigos,

los queridos de mi alma,

perdonen si alguna vez

los ofendió mi palabra

seguro fue sin querer.

Pues aquel que quiere bien

jamás ofende ni daña.

Y si algún día me voy,

de donde nadie regresa,

sepan que mi testamento

guarda un enorme tesoro

que no pienso regalar.

Yo me llevo a mis amigo,

por que los quiero conmigo

a la hora de la verdad

son ustedes mis testigos

nadie mas.


(Juan Carlos Jensen)

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