La Destitución Según los medios Paraguayos


La figura del vicepresidente en Paraguay es un tanto limitada. Está para representar al titular de Ejecutivo, eventualmente sucederlo (como es el caso) y hacer de nexo con los legisladores.
Para hacerla más simple, en más de una ocasión, al pa-recer, tildaron de florero al cargo y a quien lo ocupa. Suficiente para sustentar este tipo de trato.
El resto de los contenidos que circularon por el país hi-cieron hincapié en las voces de los jefes de Estado de la Unasur, con sus respectivas críticas, pues “no pueden inmiscuirse en una resolución democrática de un país soberano”; en defender lo que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó como “un golpe de la oligarquía”; en relativizar el alcance de las amenazas del Frente Guazú (Grande), que lla-mó a “resistir la dictadura de Franco”, etc.
Tuvo tratamiento destacado la calma solicitada por Estados Unidos, la expectativa de un mejor escenario de los empresarios; las denuncias de supuestos sobornos millonarios ofrecidos por Lugo para torcer la voluntad de los parlamentarios, y pese a todo, las garantías ofrecidas al ex mandatario para una transición pacífica.
Todos los medios coincidieron en subrayar la existencia de fondos; lo beneficioso de adelantar los pagos de sueldos y la garantía de la continuidad del Estado, que en Paraguay es un empleador gigante, dueño del 80% de la fuerza laboral del país, según dicen.

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